
Doce y media de la noche… mis manos yacen tibias sobre el teclado, algo liberadas de lo real, haciendo posible manifestar lo que hoy percibe mi humanidad de este mundo, en este lugar, en este tiempo. Mi cuerpo sutilmente adormecido por el frio que proviene de la helada lluvia, una lluvia que cae desde el oscuro cielo nocturno reposa en esta cómoda silla. Mi mente, por otra parte descansa en un manto de sombras con imágenes de seres sobrenaturales, de glorias sin nombre que son inciertas, de recuerdos de personas y momentos, de historias de antaño, historias que revolotean una y otra vez en mi cabeza como un eco silencioso…
El ruido de las gotas que rebotan en el implacable cristal de las ventanas, el aliento seco de mi boca, con algo del rumor del gusto que me dejó la última comida, mi mente casi en blanco, pero a la vez con una lucidez digna, un momento de liberación, de encuentro conmigo mismo, tal vez en algún lugar profundo de mi ser tengo la sensación de que realmente quien habla no soy yo, sino alguna parte de mi espíritu conmovida por la quietud y la calma siniestra de la noche, pero a la vez hay otra parte que se maravilla de los ecos de la vida y de la poesía, de las sensaciones de una plenitud aparente e incesante, soy solo yo frente a esta pantalla, dando rienda suelta a palabras hermosas tal vez carentes de un significado real o útil, o tal vez el canal de las musas …
El insomnio es un viejo amigo, es un estado en el cual puedo indagar en mi naturaleza, cuestionando cada parte de mi ser e indagando, como quien interroga a la naturaleza forzándola a responder sus preguntas, buscando siempre algo, queriendo profundizar más sobre las cuestiones de la vida y de la muerte, del bien y el mal, de la luz y de la sombra o en pocas palabras de la dualidad de las cosas en el mundo. También es amor lo que me acompaña, un amor que escapa de mi corto intelecto pero que abruma cada centímetro de mi ser y no me libera, es algo extraño, teniendo en cuenta que se supone que es algo que está dentro de mí, y lo deseo, deseo sentir esto intensamente, porque es algo que me maravilla de sobremanera, que me supera enormemente, sustancialmente, vagamente. En esta grandeza me podría perder, pero sé que sin este sentimiento estaría irremediablemente perdido.
Sensaciones… se que podría describir lo que pasa por cada poro de mi cuerpo si me lo propusiera, pero veo mi incapacidad aún para reducir eso a algo coherente, desgraciadamente mi naturaleza humana no me permite alcanzar la comprensión de todo lo que está pasando en este momento, pero por convicción hacia lo que quiero manifestar y por querer recordar este momento escribo estas palabras… en este momento pienso que recordar es reproducir las sensaciones y la vida como fue en un tiempo pasado, es dignificar aquel momento y creo que este es un momento que vale la pena… puede que para algunas personas no signifique gran cosa y tal vez para mí en cierta manera no puede ser un lapso tan importante, pero, ¿acaso no son los pequeños momentos como este los que configuran los grandes sucesos de la vida de cada quien?.
El ruido de las gotas que rebotan en el implacable cristal de las ventanas, el aliento seco de mi boca, con algo del rumor del gusto que me dejó la última comida, mi mente casi en blanco, pero a la vez con una lucidez digna, un momento de liberación, de encuentro conmigo mismo, tal vez en algún lugar profundo de mi ser tengo la sensación de que realmente quien habla no soy yo, sino alguna parte de mi espíritu conmovida por la quietud y la calma siniestra de la noche, pero a la vez hay otra parte que se maravilla de los ecos de la vida y de la poesía, de las sensaciones de una plenitud aparente e incesante, soy solo yo frente a esta pantalla, dando rienda suelta a palabras hermosas tal vez carentes de un significado real o útil, o tal vez el canal de las musas …
El insomnio es un viejo amigo, es un estado en el cual puedo indagar en mi naturaleza, cuestionando cada parte de mi ser e indagando, como quien interroga a la naturaleza forzándola a responder sus preguntas, buscando siempre algo, queriendo profundizar más sobre las cuestiones de la vida y de la muerte, del bien y el mal, de la luz y de la sombra o en pocas palabras de la dualidad de las cosas en el mundo. También es amor lo que me acompaña, un amor que escapa de mi corto intelecto pero que abruma cada centímetro de mi ser y no me libera, es algo extraño, teniendo en cuenta que se supone que es algo que está dentro de mí, y lo deseo, deseo sentir esto intensamente, porque es algo que me maravilla de sobremanera, que me supera enormemente, sustancialmente, vagamente. En esta grandeza me podría perder, pero sé que sin este sentimiento estaría irremediablemente perdido.
Sensaciones… se que podría describir lo que pasa por cada poro de mi cuerpo si me lo propusiera, pero veo mi incapacidad aún para reducir eso a algo coherente, desgraciadamente mi naturaleza humana no me permite alcanzar la comprensión de todo lo que está pasando en este momento, pero por convicción hacia lo que quiero manifestar y por querer recordar este momento escribo estas palabras… en este momento pienso que recordar es reproducir las sensaciones y la vida como fue en un tiempo pasado, es dignificar aquel momento y creo que este es un momento que vale la pena… puede que para algunas personas no signifique gran cosa y tal vez para mí en cierta manera no puede ser un lapso tan importante, pero, ¿acaso no son los pequeños momentos como este los que configuran los grandes sucesos de la vida de cada quien?.
P. D 2: estar solo lo pone a pensar a uno muchas cosas locas, procure estar ocupado y no estar solo si no quiere enloquecer como el autor de este escrito, y gracias por su atención.
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