
Heme aquí al borde de la realidad, pensando, desvariando, con miles de preguntas y sonidos que me recuerdan mi muerte inminente. Para algunos la ignorancia es bendita, porque no se dan cuenta de que su lapso vital es tan corto que si reflexionaran sobre ello, su alma se quebrantaría y su genio se reduciría a cenizas, se entregarían a sus pasiones más oscuras y darían rienda suelta a todo lo que siempre tuvieron miedo de hacer, sin embargo, esto solo es una suposición realmente no soy capaz de generalizar, y ahora que lo pienso mejor realmente carece de importancia.
(Silencio)… y me pregunto cuantas veces pude haber muerto, porque nuestro espíritu en vida se enriquece son las experiencias, el amor, el conocimiento, el dolor y luego vuelve al éter, al inmaterium donde se integra al nuevo ciclo vital. Me pregunto cómo fue cada muerte, mi cabeza cercenada, una traición, un acto de suma nobleza, una vida sin mayores resplandores, un beso, un disparo en el pecho… tantas posibilidades, tantos lugares, tantas personas.
Y a pesar de mi pesimismo desalmado y desgarrador todavía hay algo en mí que me anima a entregarme de lleno a mi pulsión de vida, al bien moral, al placer, a la solidaridad, es realmente extraño como busco un poco de perfección con estas palabras, una preciosidad banal que, egoístamente, me hace sentir más satisfecho conmigo mismo. Los segundos corren, los días pasan y las noches cada vez me parecen más largas, sufro, amo, odio y rio, y el tiempo pasa despiadadamente ante mis ojos, me consume en una agonía perpetua, tantas dicotomías implícitas en mi diario vivir, porque incluso la luz más brillante produce las más oscuras sombras, y quizás esto es lo que constituye una vida gris y en equilibrio, o quizás no, realmente no sé si alguna vez lo sabré…
(suspiro)
Y vuelvo a mirage circus, el circo de las ilusiones, de risas y maromas, de Dioses olvidados y fantasmas que acechan en cada rincón de mi mente, de ángeles y demonios y de miles historias que nunca han visto la luz